El uso de comparables
Un comparable es una inversión, una empresa y en general un activo que se considera similar a otro y que,por ello, se emplea como referencia para un determinado propósito.
El uso de comparables es muy habitual. La definición de la rentabilidad mínima exigida como coste de oportunidad es comparativa (el rendimiento que los propietarios podrían obtener en otras inversiones similares de la misma clase de riesgo); cuando una empresa obtiene sistemáticamente más rentabilidad que sus rivales directos decimos que exhibe mejor desempeño y que tiene ventaja competitiva. Antes de contratar un suministro eléctrico comparamos otras ofertas para la misma potencia contratada, el tipo de tarifa que queremos (por tramos horarios, fija, nocturna, etc.), certificado de origen renovable, etc.
Las comparaciones son también comunes en la valoración de empresas; en este caso, utilizamos ratios que actúan como multiplicadores, y dan lugar a un enfoque valorativo radicalmente diferente: la valoración indirecta.
Comparación basada en múltiplos
Como sabe, una ratio es la relación por cociente entre dos o más magnitudes, que expresa una cierta relación de lógica o equilibrio financiero existente entre ellas.
Por ejemplo la ratio de garantía (el cociente entre el activo real y el pasivo exigible) expresa el grado en el que el valor contable de los bienes y derechos de la empresa excede la cuantía de sus deudas. Tiene una interpretación evidente en materia de solvencia y podemos sentirnos impulsados a utilizarla como un instrumento de planificación; por ejemplo, si el promedio sectorial es G = 2 y nuestra empresa tiene un activo de 100€, podemos concluir que la empresa soportaría una deuda máxima de 50€. Pero como es evidente, nuestra solvencia depende no solo de la cuantía de los exigibles, también de características como los plazos de amortización, el interés medio y la capacidad de generación de tesorería, la distribución de los activos entre inmovilizados y circulantes, y un largo etcétera.
Muchas ratios incluyen entre sus variables al valor o, en el caso de títulos cotizados, el precio. Por ejemplo el PER (price-earnings ratio) se define como
\(PER = \frac{cotización}{beneficio por acción}\)
y pretende expresar el grado de proporcionalidad entre el precio (P) y el resultado neto atribuido a cada título (BPA). Reordenando los términos, podemos expresar el precio como función del resultado neto por acción:
\(PER = \frac{P}{BPA}→P* = PER · BPA\)
Esta expresión define a P como una proporción del BPA basada en un multiplicador, el PER, que expresaría la traducción de cada euro de beneficio en el precio de mercado. Y hasta aquí el modelo de valoración.
Esta simplicidad debería levantar suspicacias, habida cuenta de las muchas cuestiones que hemos tenido que abordar hasta ahora. Incluso obviando que el beneficio no es un indicador representativo de la riqueza ni de los intereses de los propietarios, no estamos considerando la mezcla financiera, la dimensión, la estructura de costes, la gestión de los circulantes, etc.; el cálculo además estacionario, en el sentido de que carece de dimensión temporal.
El PER es, además, una ratio ampliamente incomprendida. En la práctica suele emplearse de forma más bien subjetiva para diferenciar acciones "caras" y "baratas", siendo siete el umbral convencional; sin embargo un PER alto significa simplemente que el beneficio actual es proporcionalmente pequeño en comparación con el precio cotizado, el cual como sabe, expresa las rentas esperadas por los inversores. Una empresa con oportunidades de crecimiento o que desarrolla una innovación intensiva tendrá un PER elevado, pero no podemos concluir que esté sobrevalorada.
Partiendo de ello, el problema de la comparabilidad es evidente: si valoramos una empresa con el PER medio de un sector altamente dinámico, estamos atribuyendo a esta empresa unas características que puede no poseer; por el contrario, el PER de un sector maduro o en declive penalizará a cualquier nuevo entrante.
Considere la sociedad VENTO, que tiene diversas instalaciones para la generación de energía eólica y obtiene un beneficio por acción de 50 céntimos. En la Bolsa española cotizan varias empresas con negocios en esta área, entre ellas Siemens Gamesa (PER = 14,34 en Noviembre de 2017), Iberdrola (PER = 16,05) y Endesa (PER = 15,06). Asumiendo que estas cotizadas sean comparables, VENTO debería tener PER = 15,15 y su cotización debería situarse en torno a
PVENTO = PER* · beneficio por acción = 15,15 · 0,5 ≈ 7,58€
La comparación plantea múltiples vulnerabilidades. La más evidente, que VENTO no es necesariamente equivalente a una compañía de mayor tamaño, más internacionalizada, con una cartera más diversificada o con una reputación y un posicionamiento consolidados: puede que VENTO posea mejor inserción local, más flexibilidad, una actitud más innovadora, reputación, etc., o puede que las deseconomías de escala, la dificultad para acceder a grandes contratos, etc. supongan desventajas insuperables; estos son precisamente los matices que tendríamos que incluir en una valoración.
Algunos múltiplos habituales
Hay una amplia variedad de múltiplos, tanto ratios estándar como cualquier otro indicador personalizado que podamos idear para acomodar las particularidades de cada proyecto o empresa.
Por ejemplo, en las actividades inmobiliarias se emplea un PER calculado a partir de la rentabilidad bruta proporcionada por el alquiler de locales o viviendas; con él podemos estimar un precio teórico para esos inmuebles:
P = PER · alquiler mensual
O también calcular el alquiler mensual correspondiente a un determinado precio de mercado:
Alquiler mensual = P / PER
El modelo no solo carece de cualquier forma de descuento financiero, sino que viene a establecer una cierta relación de intercambio entre el alquiler y la compraventa que no tiene apoyo empírico: cada país suele tener una marcada tendencia bien a alquilar o bien a comprar, que viene dada por una combinación de factores culturales, económicos, políticos, laborales e históricos. El mercado inmobiliario tampoco es homogéneo, podemos encontrar notables diferencias de valor dentro de un mismo barrio, relacionadas con la edad del inmueble, las calidades constructivas, la orientación, la accesibilidad y muchas otras características; y naturalmente, no todos los alquileres tienen la misma finalidad (vacacionales, de estudiantes, etc.).
En el caso de las entidades financieras, muchos multiplicadores tradicionales hacían referencia al número de oficinas: los clientes sentían más confianza cuando podrían tratar personalmente con un empleado concreto de su oficina, y gran parte de la operativa bancaria requería gestiones en papel y firmas manuscritas; la proximidad física era esencial, y las entidades se esforzaban por crear una red muy capilar porque eso les daba acceso a la mayor proporción posible de clientes potenciales. Todo empezó a cambiar cuando el despliegue de Internet y la evolución social abrieron el camino primero a la banca telefónica, después a la banca electrónica y finalmente a la banca personal a través del móvil: cada cliente sigue teniendo un gestor personal, pero la mayoría de la operativa se realiza en régimen de autoservicio y la necesidad de oficinas se ha reducido drásticamente; de hecho, muchas entidades enarbolan la virtualización como un signo de modernidad y distinción.
De manera similar, el número de pólizas es un indicador esencial para las entidades aseguradoras; en un hipermercado la rentabilidad se relaciona con la superficie y con la longitud total de los lineales; y en un negocio de comercio electrónico puede ser importante considerar el número total de visitantes únicos y la fracción de usuarios que acaba realizando una transacción.
Al margen de estos indicadores sectoriales, el precio / cash flow suele considerarse un múltiplo de uso general debido a que el flujo de tesorería es una magnitud esencial para la creación de valor.
| Patrimoniales | Precio / valor contable |
| q de Tobin | |
| Estratégicos | Precio / ventas |
| Indicadores sectoriales | |
| De rendimiento y mercado | PER |
| Precio / cash flow | |
| Precio / dividendos | |
| Relativos al crecimiento de la empresa | Precio / crecimiento del beneficio |
| Valor empresa / crecimiento Bº | |
| Relativos al valor de la empresa | Valor económico / EBITDA |
| Valor económico / ventas | |
| Valor económico / cash flow |