Vamos a examinar la estructura económica y patrimonial de Google, que como sabe, cotiza en el Nasdaq a través de su matriz, Alphabet Inc. Una vez hayamos identificado sus características principales, las compararemos con el perfil de Microsoft, que es un rival directo (aunque no exactamente equivalente en términos de negocio).
Para obtener la información necesaria podemos recurrir a la web de la compañía, a bases de datos comerciales, o a sitios especializados en la distribución de información financiera, como Bloomberg o Yahoo! Finance. Tratándose de sociedades cotizadas, el mercado puede ofrecer información financiera de gran calidad; allí podemos hallar no solo precios, sino también estados contables anuales (e información contable intermedia), hechos relevantes (noticias, decisiones, etc. especialmente trascendentes), informes de auditoría, etc.
Google y Microsoft: similares, pero no tanto
A continuación se muestran el Balance y la Cuenta de Pérdidas y Ganancias de Google y Microsoft en 2017 (fuente).
Ambas pertenecen, al menos en líneas generales, al mismo sector; comparten interés en sistemas operativos y ofimáticos, aunque también poseen marcadas diferencias. La primera está más centrada en negocios móviles y de publicidad, mientras que la segunda tiende a concentrarse en servicios para empresas; también tienen diferentes edades, estilos de dirección, antecedentes históricos y cultura corporativa
Al margen de las diferencias en la dimensión (Microsoft es aproximadamente un 30% mayor, en valoración contable) la estructura económica es proporcionalmente muy similar; Google tiene unos inventarios más pequeños, también menos inmovilizado inmaterial (no confunda los intangibles contables con los intangibles en sentido financiero y organizativo) y un fondo de comercio menos valioso.
Las diferencias principales radican en la financiación. Claramente, Microsoft está más endeudada (213% frente a 29%), quizá porque tiene más edad y porque, cuando se constituyó, el paradigma organizativo era el de una corporación cohesiva y vertical, en muchos sentidos similar a una industria convencional. Google es una organización más joven, con un origen bastante diferente y basada desde el primer momento en una estructura más plana y flexible; a diferencia de Microsoft, cuyo negocio original eran los sistemas operativos, Google nació para operar con activos intensivos en información relacionados con Internet.
Google tiene una estructura de costes algo más pesada que Microsoft, sus costes totales de explotación representan en torno al 74% de la facturación, y el beneficio neto aproximadamente el 11%. Sin embargo es ligeramente más rentable que Microsoft (14,63% frente a 13,54%).
Las características de la estructura financiera hacen que la rentabilidad contable de los accionistas de Google sea virtualmente igual a cero, mientras que los propietarios de Microsoft obtienen en torno a un 20%. ¿Por qué adquirir acciones de Google, en estas condiciones?
Estamos calculando rentabilidades contables, es decir, basadas en el valor en libros de los recursos propios y en el beneficio computado de acuerdo con los PNCGA. Pero este valor debe tomarse con precaución.
La rentabilidad real de un accionista es el resultado de varios procesos complejos. Tenemos por una parte las ganancias generadas internamente por la empresa, y que se traducen bien en pagos de dividendos o bien en un aumento del valor contable de las acciones (debido a la reinversión del beneficio no repartido). Pero Google es una empresa cotizada, de manera que el accionista puede aprovechar también los cambios favorables en el precio de las acciones, el cual no sigue el camino marcado por los valores contables.
La valoración contable es retrospectiva, se basa en el capital aportado por los socios y los beneficios retenidos en el pasado, mientras que la cotización es un valor en uso: los inversores consideran las rentas futuras de la empresa, su distribución en el tiempo, y su riesgo. Es posible que Google esté obteniendo un resultado numéricamente pequeño en relación a sus recursos propios (o quizá sus recursos propios son muy grandes, debido a la política de autofinanciación seguida hasta ahora); pero lo cierto es que las acciones de Alphabet, su matriz, cotizan en el momento en que se escriben estas palabras a unos 1.150 dólares, lo que equivale a una capitalización de mercado de 820.000 millones de dólares. Los inversores están descontando rentas futuras (ingresos por publicidad, por el uso de sistemas operativos, por el desarrollo de nuevos servicios en la nube, por aplicaciones de inteligencia artificial...); las buenas (malas) expectativas hacen que el precio se incremente (se reduzca), generando ganancias (pérdidas) de capital y por tanto son una fuente de rentabilidad para los accionistas.
El comportamiento histórico de Google
Más arriba hemos identificado las principales características del patrimonio y la explotación de Google en el año 2017; también formulamos comparaciones con un competidor directo, Microsoft.
Pero estas conclusiones están basadas en una comparación puntual, realizada en una fecha concreta; puede ser relevante estudiar estas magnitudes en perspectiva temporal (fuente), para identificar los cambios principales y tratar de relacionarlos con las decisiones de la empresa y el contexto socioeconómico.
El circulante representa en torno a 2/3 partes del activo total; llamativamente, la mitad de este activo está representado por tesorería y similares (aquí hemos incluido también inversiones financieras a muy corto plazo, que tienen una alta liquidez). En lo que respecta al inmovilizado, es destacable que el inmaterial (marcas, fondo de comercio, propiedad industrial, etc.) tenga un peso casi idéntico al del inmovilizado material. El endeudamiento parece ser notoriamente bajo, lo que se traduce en altos niveles de garantía y autonomía financiera. Los gastos de explotación representan el 73% de la facturación, y las rentabilidades económica y financiera son en principio aceptables - aunque deberíamos interpretarlas en función de los resultados de otras empresas comparables -.
Todas estas variables han experimentado algunos interesantes cambios a lo largo del período objeto de estudio. Un examen siquiera superficial muestra que i) la estabilidad financiera a largo plazo ha mejorado paulatinamente, al reducirse la ratio deuda / recursos propios (la deuda total ha aumentado, pero los recursos propios lo han hecho a un ritmo superior, lo que es compatible con un negocio rentable y una política estable de autofinanciación); ii) el elevado nivel de de tesorería observado no parece ser puntual, sino una característica recurrente de la empresa; iii) la rentabilidad se ha mantenido muy estable; iv) la facturación crece de manera sostenida, no obstante el coeficiente de explotación también tiende a aumentar (los gastos de explotación crecen a un ritmo más elevado que los ingresos, al menos en el período examinado); v) los gastos financieros tienen una incidencia absolutamente marginal sobre el BAIT, de manera que el ahorro fiscal y el apalancamiento financiero son muy limitados.