El valor actual neto de una inversión se calcula descontando la tesorería a una tasa adecuada en función del riesgo, que en la práctica identificamos como el coste de oportunidad de la financiación.
De manera similar a lo que ocurre con la tesorería, el coste financiero difiere dependiendo de lo que se desee valorar:
- La empresa, entendida como un conjunto de inversiones: el flujo relevante es el flujo de caja libre, y la tasa de descuento es el coste medio ponderado de capital (porque esas inversiones se financian con una mezcla de recursos de diferente naturaleza)
- Las acciones, o los recursos propios: el flujo relevante es el flujo de caja para las acciones, y la tasa de descuento es la rentabilidad mínima exigida (que es el coste de oportunidad correspondiente a, específicamente, los fondos aportados por los propietarios y el resto de los fondos propios).
Una primera aproximación al coste medio ponderado de capital
El coste efectivo de la financiación ajena puede estimarse resolviendo la equivalencia financiera entre los pagos y los cobros, si disponemos de detalles acerca de las características contractuales; en su defecto, podemos promediar el gasto financiero contable entre el importe total de la deuda con coste explícito (descartando partidas como las de proveedores, que con frecuencia tienen coste implícito en forma de descuento, y las de Hacienda Pública).
Retomando nuestro ejemplo, en 20X0 la empresa devengó gastos financieros por 44,51€ y la deuda con coste (probablemente, los préstamos a largo plazo y los créditos bancarios) sumaba 500 + 135,83 = 635,83€, lo que equivale a un coste medio \(k_L=\frac{44,51}{635,83}=0,07\).
La estimación de la rentabilidad exigida por los accionistas (ke) plantea problemas que exceden lo que podemos abordar en este momento; sin entrar en detalles, ke es un coste implícito que se estima en función de la tasa de rentabilidad sin riesgo más una (o varias) primas ajustadas al riesgo, como se describe en los capítulos 11 y 12. Aquí vamos a continuar nuestros cálculos asumiendo que el valor apropiado para ke es el 20%.
El coste medio ponderado estima la retribución media que la empresa debe entregar por cada euro de financiación, considerando el peso relativo de cada fuente en la mezcla y el ahorro fiscal de la deuda:
\(k_0=k_e·\frac{C}{L+C}+k_L·(1-τ)·\frac{L}{L+C}\)
donde C y L son los valores de mercado de los recursos propios y la deuda y τ es la imposición efectiva a la que está sometida la empresa en el tributo sobre beneficios.
Las cuentas previsionales anticipan para 20X1 unos recursos propios de 660€ y una deuda de 884,78€, lo que equivale a unas proporciones del 45,2% y el 54,8% respectivamente; calculando, obtenemos el coste medio ponderado previsto para ese año:
\(k_0=0,2·0,452+0,07·(1-0,1)·0,548=0,1249\)
Aunque es perfectamente posible emplear tasas de descuento diferentes para cada año, habitualmente valoramos la empresa en función de la estructura financiera objetivo (la mezcla que, en términos generales, se empleará durante el marco temporal) y aplicamos su correspondiente coste medio. Nuestros datos anticipan una lenta caída de la proporción de recursos propios, que en promedio representarán el 42% de toda la financiación:
\(k_0=0,2·0,42+0,07·(1-0,1)·0,58=0,1208\)
| 20X1 | 20X2 | 20X3 | ||
| Recursos propios | 660 | 700 | 730 | |
| Deuda | 884,78 | 953,56 | 1032,33 | Media esperada |
| Proporción de PN | 0,43 | 0,42 | 0,41 | 0,42 |
| Proporción de deuda | 0,57 | 0,58 | 0,59 | 0,58 |